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Cuidados del pie diabético

Cuando nos encontramos ante una diabetes descompensada de larga evolución, las posibilidades de que aparezcan lesiones en los pies aumentan.

Claves para un buen cuidado del pie diabético

  1. No fume. El tabaco estrecha las arterias y no favorece un adecuado aporte de oxígeno a sus pies. Acuda periódicamente a su médico para asegurar un buen control de su diabetes y otros factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, dislipemia, etc.). Es aconsejable realizar ejercicio diariamente en forma de paseos por terreno llano y a buen ritmo durante, al menos, una hora.
  2. Se deben mantener los pies limpios, lavándolos a diario con agua tibia (recordemos que pueden estar dañados los nervios que conducen la sensibilidad térmica y no advertir que el agua está lo suficientemente caliente para producir una quemadura) y jabón. El secado debe ser minucioso, esforzándonos por eliminar la humedad de la zona interdigital. Se trata de mantenerlos hidratados, sin humedades ni callosidades.
  3. Para el cuidado de las uñas, se deben de utilizar tijeras de punta roma y lima de cartón. Todo ello, con buena luz y sirviéndose de la ayuda de una lupa y espejo, si fuera necesario. Nunca se deben utilizar tijeras de punta afilada, cortauñas u otros objetos punzantes. Tampoco limas metálicas, callicidas ni piedra pómez. Se deben cortar las uñas en forma recta evitando cortar los lados. En cualquier caso, siempre que no se puedan realizar estos cuidados con la precisión que requieren, debe acudirse al podólogo.
  4. Respecto al vestido de los pies, nunca deben utilizarse calcetines sintéticos y con costuras gruesas, ni ligas o fajas que compriman y comprometan la circulación. Lo más adecuado es utilizar calcetines de fibras naturales (algodón, hilo o lana) y de tonos claros para la detección precoz de las heridas. Para calentarse los pies, no utilizar mantas eléctricas ni bolsas de agua caliente. Tampoco conviene sentarse cerca de estufas o braseros por el riesgo de quemaduras si la sensibilidad térmica está alterada.
  5. Respecto al calzado, es necesario utilizar zapatos de piel, cómodos y amplios, donde cada dedo tenga espacio con holgura. También conviene que el pie esté bien sujeto, con calzado que se ate con cordones o velcro. Revisar cada día el interior del calzado con la mano en busca de cualquier cosa que, por pequeña que sea ( piedrecilla,…), nos pase inadvertida y pueda ocasionarnos una lesión o rozadura.
  6. Cuando estrenemos zapatos, conviene hacer una adaptación lenta utilizándolos no más de una hora seguida los primeros días. Escoger como horario de compra de calzado la última hora de la tarde, ya que es cuando el pie se encuentra más dilatado. No andar nunca descalzo, ni siquiera por la playa. En casa, utilizar zapatillas cómodas.
  7. Respecto a las heridas y curas, es preciso que sean evaluadas por el médico, quien le indicará el tipo de cuidados que hay que realizar sobre la misma. Todo esto se puede resumir en observar, proteger y cuidar, que, en definitiva, va dirigido a prevenir la aparición en los pies de lesiones, cuyas consecuencias pueden fatales.
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Tipos de pies según la pisada

Cada pie es diferente, no existen dos pies iguales y para analizar los diferentes tipos, hay que tener en cuenta estos criterios: Desde la forma de caminar o de apoyar el pie al correr; según la forma y longitud de los metatarsianos; según la anatomía del arco plantar, y también, según la patología que presente un paciente concreto.

Tipos de pies según su anatomía

Pie cavo: el arco plantar presenta demasiada curvatura.

Pie valgo: cuando el talón presenta una desviación lateral hacia la parte interna del pie.

Pies planos: el pie no presenta altura en la bóveda plantar.

Tipos de pies según la pisada

Pie Neutro: Si la impresión se ve más como ésta, eres pronador neutro (20-30% de las personas lo son). Se golpea el suelo con el talón, entonces mientras ruedas hacia los dedos de los pies, el arco ligeramente colapsa hacia adentro absorbiendo el impacto.

Pie Pronador: Son los más habituales; suelen tener los tobillos en contacto directo con el suelo y juntan sus rodillas formando especie de cruz. Al apoyar prácticamente todo el pie, la huella que se analiza durante el estudio de la pisada se marca de forma casi completa y sin dejar ningún hueco en su superficie.

Pie Supinador: Son los menos frecuentes; son aquellos que no apoyan los pies en el suelo de forma completa, sino que tienden a apoyarlo sobre la zona externa del pie. En este caso, sus rodillas tienden a estar arqueadas con un hueco en medio y sus tobillos no se juntan al estar de pie, lo que provoca que esta articulación reciba la mayor parte del impacto.

Saber qué tipo de pie tienes es fundamental para conocer cuáles son sus características, cómo pueden afectar en tu forma de caminar, y en la salud de tus pisadas.

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Tipos de plantillas para dolor de pies

El dolor de pies puede estar dado por muchas causas, algunas de origen morfológico o traumático, y otras simplemente por nuestros hábitos y estilo de vida; que acaban pasando factura en nuestro día a día afectando a una de las partes más importantes de nuestro cuerpo: los pies.

Plantillas deportivas

Sirven para aumentar el rendimiento y tratar las patologías más habituales en el deportista: esguince de repetición, espolón calcáneo, fascitis plantar, metatarsalgia, etc.

Plantillas terapéuticas

La solución más efectiva para prevenir determinadas lesiones. Reparten las presiones del pie y evitan posibles sobrecargas. Son muy efectivas en personas que sufran o hayan sufrido patologías como fascitis plantar, metatarsalgia o espolón en el pie; o para personas que tengan pies planos, pies cavos o pies valgos.

Plantillas infantiles

Ayudan a prevenir futuras patologías en su edad adulta, tanto en los pies como en otras partes del cuerpo. Si has notado que tu hijo no camina con normalidad o sufre caídas con más frecuencia de lo habitual, es posible que necesite empezar a usar plantillas para corregir la forma de sus pisadas.

Plantillas acomodativas

Distribuyen la carga de los pies y ayudan a aliviar dolores y a prevenir problemas en el andar. Si tienes dolor al caminar o lesiones recurrentes, si tu calzado ha sufrido algún desgaste, o incluso, si tienes diabetes o enfermedades vasculares que predisponen a úlceras, las plantillas acomodativas te ayudarán a sentirte mejor.

 Sea cual sea el motivo por el que necesites empezar a usar plantillas personalizadas, lograrás pisadas saludables cada día y ganarás en comodidad y calidad de vida.